martes, 8 de marzo de 2011

Sin Titulo II

Seremos las ratas de la ciudad,

los helados parpados de los muertos,

seremos el silencio,

las nubes cargadas de polvo

el olvido,

la soledad,

el desierto,



me he vuelto la bestia

en las astillas del espejo,


Me he remojado

en las cenizas de la esperanza,

bebido el viento del humo

de las hogueras paganas,


soy el puño roto del árbol,

la lengua cortada del agua,

la sangre seca del derrotado,

la venganza húmeda y fría del aullido,

la espada plateada de la mirada de la luna...

martes, 8 de febrero de 2011

Nadie

hoy he muerto en las trincheras de la esperanza,

con mi espada mordiendo mi espalda,

asomado apena por el vital agujero de conejo,

cuando Alicia se me escapa,


he renacido en el aliento violeta del mar de los arrecifes,

socavando el oleaje del canto de las sirenas,

he naufragado en la arena, laberintos de sol y luna,

pupilas inundadas de prismas de colores,

del resto del agua con sal,

de la sed que se apaga en el reloj de arena,


camine por el tiempo,

flotando sobre la piedra angular de los cementerios de las oficinas,

navegue por los ríos carmín del bosque de las fabricas,

una vez que estuve ahí, les he llamado, 'mi nombre es nadie

y nadie me dicen mis hermanos, mis padres y mis compañeros todos'


jueves, 3 de febrero de 2011

El Viento

Navego a través del recuerdo,

tejiendo montañas, bordando puertos,

Amparándome del frío de los adultos,

en las mortajas del sepelio de mi infancia,


me gobierna el deseo del trono de la anarquía,

el mapa sin rumbo del rumbo de mis destinos,

que valga más el verde de mi alto escudo de roble,

que el falso oro del dios de las oficinas,

cuando la fábrica llama por los esclavos,

el lobo me llama por los bosques del norte,


casi se me ha olvidado, el pienso de paja de mi origen,

la voluntad de viento que cotiza en la casa de bolsa

de una bolsa de mujer,


me han despojado de tantos sueños,

me he perdido en los abismos del desierto,

se me ha caído el corazón en la ciudad de los inmortales,


el sol se abre en la sangre, las rejas de piel que lo contienen,

hoy cuando desperté había un extraño en el espejo,

nos hemos observado, no nos hemos reconocido,


ahora soy el viento y el aire,

la memoria de las alas del colibrí,

el compromiso del oleaje,

el desierto que rompe la frontera,

que me separa de la sonrisa,


El sol me abre la sangre, las rejas de carne que consume,

ayer cuando desperté, había un extraño en el espejo,

lo he observado, no le he reconocido,

apenas lo recuerdo...

soy el reflejo roto del niño que fui.

martes, 25 de enero de 2011

El Árbol

para un amigo que está en el otoño del invierno de sus días, para José Suárez Donoso




Los nudillos de tus manos de madera están colmados de tiempo,

Entumecidos por los inviernos, apenas sostienes a tus queridos nidos,

Tus ramas alzadas al cielo se colman de anécdotas vivas,


…y en el suelo yacen las muertas


Las raíces están ansiosas de volver a escarbar con tus dedos la tierra…

Y clavarle las ganas al secreto de la primavera

Las hojas de tus ojos están a medida de las historias,

La cara al frente desafiante, ¿qué importa la edad de tus ojeras?


Tu tronco no le pertenece a nadie, no tienes rey, patria o bandera

Tú no te agachas, la reverencia la haces al viento,

por si te abraza...

viernes, 14 de enero de 2011

Canto de Desterrado

Voy a salir del frasco, a romper las ataduras, a barrer con las arenas del mándala,

Voy a navegar por el fuego , a deshacer el mapa del tesoro,

A cantar la canción prohibida de los templos del cuerpo


Voy alistar una fortaleza a punto de caer, a dejar libres las palabras de mi boca,

a darle rienda suelta a mi voluntad, a brindar los miuras de mis muletas

al aguijón de mi colmillo, al aullido de mis ancestros,


Voy a dejar que la esperanza dirija mi carga de caballería,

voy a dejar que tus ojos se posen en mis tesoros,

voy a vender cara mi victoria, a desangrar a mis niños,

mientras cantan sus heridas a un amanecer,

que abre sus mariposas de fuego a la espalda del cielo.

viernes, 7 de enero de 2011

Memorias

No me acuerdo en que sueño te ví,

no recuerdo en que memoria te guardé, antes de conocerte,

no encuentro el álbum de fotos, que te tomé hace miles de años

busco el cajón de los poemas,

que te escribía a la luz de los árboles,

no recuerdo en que vida nos encontramos,

no encuentro si como guerreros o como brahmanes,


No me cuento en cuantos sueños te me apareces,

recuerdo todas las postales en que te he guardado,

el álbum de fotos que te he impreso, en la galería de mi alma,

tengo a flor de labios el poema que te podría recitar

iluminando la noche por la luz de las lunas en que te he pensado,

para construir en el saldo de la sonrisa la vida de todos los días,

ya sea como brahmanes o como soldados.

lunes, 3 de enero de 2011

La faena del viento

Me ha sorprendido el sol en la media noche de mi cuarto,
los francotiradores de la tristeza,

hacen flanco en el flanco de mi melancolía,
ya mi aullido es largo para mi voluntad de viento,

la batalla que pregunta por mi...


he caído tantas veces como el paso que sigue a mis pasos detrás,
que ahora cuando me hieren me reinvento

en las miradas más profundas, más rabiosas...

Mi barco se ha estrellado una y otra vez,
sobre los arrecifes de la playa de la esperanza,
he naufragado antes de desembarcar en el arcoiris de la luz,
me aferro a un salvavidas,

a la cota de malla que cubre y salva,
a la posada de mi corazón,

que ahora cuando navego,
no floto ni marcho sin armadura ni espada,
ni lejos de la gaita que cubre mis retiradas

La bestia me sonríe,
con labios morados de asfixia me seduce,
con las manos afiladas de miedo,
las pestañas largas de las telarañas,
me susurra que no voy a salir con vida,
con mi aliento he limpiado el mándala del espejo,

con mi voluntad de viento,
dejé caer las telarañas de mis sueños

Quizá por eso Ícaro habita en mi corazón,
como el Minotauro habita en mi espejo,
quizá por eso mi musa es el barco que sigue al canto de las sirenas,
en la esperanza de descansar en los arrecifes de coral,
mi canto es la faena de sembrar vientos,
para cosechar la tormenta.